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Nueces

Devocional adventista para menores 2022

Por esto, yo también me esfuerzo por conservar siempre uno conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres.

Hechos 24: 16

Siempre me han gustado mucho las nueces, ¿ya ti? Cuando era pequeña, en comprar nueces era una excepción en casa. Eran bastante caras donde vivíamos, así que pocas veces podíamos darnos el lujo de comerlas. ¡Eso hacía que las valoráramos y deseáramos más!

En ese tiempo, mi papá estudiaba en los veranos para completar su maestría en Teología. Casi todos los años íbamos con él a otro país, aunque significaba un poco “estar de campamento”. De hecho, un verano estábamos instalados en una parte del hogar de señoritas, y no teníamos refrigerador para mantener nuestra comida en buen estado. Gracias a Dios, una joven profesional que vivía en la universidad, a quien mis padres conocían de niña, se ofreció a permitirnos usar su refrigerador. Solo teníamos que llevar la comida que sobrara a su casa, para mantenerla allí fresca. Mi hermana y yo nos turnábamos para realizar este trabajo. El trabajo no era divertido, pero ¡qué cosas ricas se podían ver allí! Queso de rallar, dulce de leche, muchas frutas… Pero, por sobre todo, nueces. Una bolsita cargada de nueces.

Luego de varias veces, decidí probarlas. Mmm… Estaba deliciosas. Pero solo comería una. No quería que se notara… La siguiente vez me resultó más fácil tomar otra nuez y comerla. Y la siguiente, no solo fue más fácil, sino que comí más y más nueces. El verano terminó, pero el recuerdo no quedó como un dulce sabor que había disfrutado por algunos minutos, sino como lo que realmente había sido: robar. Cuando pensaba en eso, me dolía el estómago.

Pasó el tiempo, y ¿puedes creer quién nos vino a visitar un día a nuestra casa? ¡La dueña de las nueces! Pensaba que no podría decirle nada por la vergüenza, pero, a la vez, sabía que solo podía quedarme en paz luego de contarle lo que había ocurrido. Así que, cuando tuve un momento a solas con ella, le confesé lo que había pasado hacía algunos años. ¿Crees que fue fácil? No. Pero tenía que hacerlo. Solo podría estar tranquila con una conciencia limpia. Como dice el versículo de hoy, procura siempre que tu conciencia esté en paz con Dios y con los demás. Si tienes algo por allí oculto y sin confesar, no dudes más. Confiésalo hoy. Acuérdate de mis nueces, y ten por seguro que solo viviendo en integridad podrás ser completamente feliz.

Cinthya

Lecturas devocionales para menores escrita por: Gabriela Ruth Brizuela de Graf, Ninayette Galleguillos Triviño, Magaly Tuesta Viveros de Alaña, Mirta de Samojluk y Cinthya Samojluk de Graf.