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Un Globo a 30 km de Altura

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Haces de las nubes tus carros de guerra. ¡Tú cabalgas en las alas del viento!

Salmos 104: 3, NVI

¿Has subido alguna vez a una montaña? ¿A qué altura? ¿Has subido alguna vez z a un rascacielos? ¿A qué altura? ¿Has volado en un avión a 12,000 metros [40,000 pies]? Pues bien, todas estas son experiencias estupendas, pero ascender una montaña, caminar o volar a esas alturas no es nada comparado con lo que hizo un oficial médico del ejército estadounidense llamado David Simons, de Minnesota.

El 19 de agosto de 1957, Simons batió todos los récords de altitud al elevarse en un globo aerostático a más de 30,500 metros de altura en la estratosfera. Permaneció toda la noche sobrevolando Dakota del Sur, y dijo que había sido una de las experiencias más emocionantes de su vida.

Los globos aerostáticos se remontan a tiempos pasados. Pilatre De Rozier es considerado el primer globero del mundo. Envió una oveja, un pato y un gallo a dar el primer paseo en 1783. El viaje duró 15 minutos antes de estrellarse contra el suelo. Dos años más tarde, Rozier lo intento de nuevo, eta vez con él adentro. Por desgracia, su globo explotó media hora después del despegue y él murió. El diseño del globo y el hidrógeno inflamable fueron una mala combinación. Dos años más tarde, en 1785, Jean Pierre Blanchard y John Jefferies se convirtieron en las primeras personas en cruzar con éxito el Canal de la Mancha en un globo.

Los vuelos experimentales con globos de aire caliente continuaron durante los siguientes cien años, y luego, en 1932, un científico suizo estableció un récord de altitud: 16,000 metros (52,498 pies). Desde ese día se ha producido una carrera para ver quién puede llegar más lejos y volar más alto. En 1935, un modelo propulsado por gas helio alcanzó una altitud de 22,065 metros (72,395 pies), más de 21 kilómetros (13 millas) de altura. Tan alto, de hecho, que los pilotos tuvieron que estar en una cámara presurizada. Fue uno de los primeros pasos reales hacia los futuros viajes espaciales. Y luego David Simons batió ese récord por poco más de 9,000 metros (30,000 pies), subiendo al aire casi 30 kilómetros. Pero en 1960 Joe Kittinger estableció el estándar al saltar desde un globo a 31,000 metros de altura. Y lo que es más sorprendente, mientras caía del cielo, ¡rompió la barrera del sonido con su cuerpo!

¿Quieres volar de verdad? Entonces no te pierdas la mayor atracción que se avecina. Cuando Jesús venga de nuevo, te invitará a subir a un glorioso carro con él en las alas del viento. Volaremos hacia mundos desconocidos. Ese sí que es un viaje que no podemos perdernos.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.