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Un Territorio no Admitido Como Estado

Devocional adventista para adoslescentes 2022

¡Espera en Jehová! ¡Esfuérzate y aliéntese tu corazón! ¡Sí, espera en Jehová!

Salmos 27: 14, RV95

La Guerra de Independencia de los Estados Unidos había terminado y las cosas empezaban a volver a la normalidad. Los estados se preparaban para formar parte de lo que se conocería como los flamantes Estados Unidos de América.

El 23 de agosto de 1784, a un estado que se llamaba a sí mismo «Estado de Franklin), también conocido como «Frankland», se le negó la admisión en la Unión. Esta es una historia extraña, que la mayoría de la gente no ha escuchado nunca. ¿No había solo trece colonias originales que luego se convirtieron en los primeros trece estados? Sí, y podría haber habido catorce estados originales, pero este es el resto de esa historia no contada.

El Estado de Franklin era una extensión de tierra entre los Montes Calvos y el río Holston, en lo que hoy es el este de Tennessee. Por alguna razón, los habitantes de Franklin se entusiasmaron con algo y se separaron de Carolina del Norte para formar su propio estado y un gobierno estatal con un senado regular y un parlamento. Eligieron a John Sevier como gobernador para un mandato de cuatro años, con un salario de 275 dólares o 1,000 pieles de ciervo, lo que estuviera disponible. La nueva colonia solicitó el reconocimiento de estado a la Unión, pero le fue denegado, y John fue arrestado y acusado de alta traición. Más tarde fue liberado, tras lo cual fue el primer gobernador de Tennessee cuando se formó doce años después y fue admitido en la Unión como el decimosexto estado.

Se trata de una historia extraordinaria. A Franklin se le negó la condición de estado y a Sevier la oportunidad de ser gobernador de uno de los primeros estados de los Estados Unidos de América. Pero tuvo paciencia y más tarde fue elegido como el primer gobernador de ese mismo territorio cuando fue admitido en la Unión como el estado de Tennessee. ¿Quién hubiera pensado que eso era posible? Seguramente John Sevier, no.

Así es como las cosas parecían funcionar también para el rey David. Incluso después de ser ungido como el siguiente rey de Israel, David tuvo que ser paciente y esperar en el Señor. El rey Saúl lo persiguió sin descanso, haciendo que David huyera de aquí para allá, viviera en cuevas, comiera de la tierra y durmiera en el suelo. Pero confió en Dios, y eso es lo que más cuenta. Al final, ganó el premio.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.