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El Mundo de la Mujer

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Así que debes darles a las mujeres una propiedad entre los parientes de su padre. Traspásales a ellas la heredad de su padre.

Números 27:7, NVI

Jovencitas, ¿se imaginan que no se les permitiera hacer algo tan simple como votar en una elección? ¿Votó tu mamá en las últimas elecciones presidenciales?

¿Se te permite votar a ti en las elecciones escolares, o solo se les da ese privilegio a los varones? Vaya pregunta. Por supuesto que puedes votar. Las mujeres son más de la mitad de los votantes hoy. Pero solo recientemente las mujeres han tenido ese privilegio. Antes se consideraba a las mujeres demasiado emocionales para votar, demasiado delicadas para pensar en asuntos tan serios. A las mujeres no se les permitía votar, ni poseer tierras, ni ocupar un cargo público, ni ir a la universidad con los hombres… Las mujeres de los Estados Unidos no tenían ninguno de estos derechos hace 150 años.

En los Estados Unidos, el movimiento por los derechos de la mujer comenzó a mediados del siglo XIX, cuando Elizabeth Stanton y Lucretia Mott se presentaron en Washington. Trabajaron para conseguir que las mujeres tuvieran derecho a ir a cualquier universidad que quisieran y a obtener trabajos que normalmente se daban a los hombres. Pero el derecho al voto seguía siendo un sueño. De hecho, hicieron falta otros cincuenta años de duro trabajo antes de que las cosas empezaran a cambiar. En la década de 1890, Wyoming se convirtió en el primer estado en conceder a las mujeres el derecho al voto.

A principios del siglo XX, el papel de la mujer en la sociedad estaba cambiando. Con el crecimiento de las ciudades, las mujeres trabajaban más fuera de casa y tenían menos hijos. Durante la Primera Guerra Mundial fue necesario que las mujeres ayudaran en las fábricas, porque muchos hombres estaban luchando, y eso cambió la actitud de los hombres hacia las mujeres. Y entonces, en este día de 1920, la historia dio un vuelco. El 26 de agosto, el gobierno federal de los Estados Unidos aprobó la decimonovena enmienda. A partir de entonces, todas las mujeres tenían el derecho constitucional de votar.

Hoy, las mujeres de todo el mundo tienen más derechos que nunca. Las mujeres sirven en el ejército y también son propietarias de sus propios negocios. Pero siguen teniendo algunos problemas. En muchos lugares, las mujeres siguen teniendo problemas para obtener la misma remuneración económica que los hombres por el mismo trabajo.

Ya en el antiguo Israel, las mujeres lucharon para conseguir sus derechos. Cuatro mujeres acudieron a Moisés porque su padre había muerto y no les había dejado herencia. Así eran las cosas en aquella época: las mujeres no podían poseer tierras. Pero Dios estuvo de acuerdo con las cuatro hijas y cambió las leyes de la tierra, dándoles a esas mujeres permiso para ser dueñas de sus tierras. ¡Nuestro Dios es justo!

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.