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Se Encuentra el Barco

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.

Jeremías 29:13, RV95

Se han escrito libros sobre el tema, se han creado espectáculos de Broadway y filmado películas. Su historia es de las más conocidas en todo el mundo.

Cuando el Titanic se hundió en 1912, desapareció, se fue para siempre a su tumba acuática. Nadie esperaba volver a verlo, pero eso fue antes de la era de los submarinos de alta tecnología y la videofotografía.

En 1985, en este día de la historia, el famoso buque transatlántico fue finalmente encontrado, enterrado bajo 3 kilómetros de agua. Robert Ballard y su equipo de científicos desenterraron el viejo barco de donde había permanecido durante casi tres cuartos de siglo, en el fondo del Atlántico. Setenta y tres años antes, en un día primaveral de abril, el Titanic salió del puerto británico de Southampton en su viaje inaugural por el Océano Atlántico.

En aquella época, era uno de los barcos más grandes; era como una ciudad flotante. Los periódicos decían que el Titanic era insumergible porque tenía compartimentos estancos en el fondo. Estos compartimentos podían sellarse del resto del barco en caso de emergencia. Se oyó decir a uno de los componentes de su tripulación: «¡Ni el mismísimo Dios podría hundir este barco!».

Por desgracia, el barco se hundió. Después de unas pocas horas en el mar, el Titanic entró en un tramo de densa neblina y aguas llenas de témpanos de hielo. Chocó contra uno de ellos, que le abrió una brecha de 90 metros (300 pies]. En menos de tres horas, la ciudad flotante se rompió en dos y se hundió en el fondo del Atlántico. Y ahí es donde Ballard lo encontró en 1985, gracias a un equipo especial de sonar y un submarino robótico llamado Argo. Las dos grandes partes del Titanic y muchas piezas más pequeñas yacían justo donde se habían hundido tantos años antes. Por fin, después de muchos años de búsqueda, el poderoso Titanic fue encontrado.

Jesús contó muchas historias sobre cosas que se perdieron y luego fueron encontradas: una oveja, una moneda, un tesoro enterrado, un joven… Normalmente, cuanto más valioso es algo, más nos arriesgamos para encontrarlo. Jesús dijo que, si quieres encontrarlo a él y conocerlo mejor, lo buscarás con todo tu corazón. Eso no significa que Jesús no quiera ser encontrado; solo significa que él vale mucho.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.