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Star Trek (Viaje a Las Estrellas)

Devocional adventista para adoslescentes 2022

Cuando miro el cielo de noche y veo la obra de tus dedos -la luna y las estrellas que pusiste en su lugar-, me pregunto: ¿qué son los simples mortales para que pienses en ellos, los seres humanos para que de ellos te ocupes?

Salmos 8:3, 4, NTV

El 8 de septiembre de 1966, la tripulación del U.S.S. Enterprise despegó en su primera misión para «ir audazmente» donde nadie antes había podido llegar. De acuerdo, no lanzaron realmente una nave espacial, sino que se produjo el estreno de Star Trek, la serie televisiva. Así empezó esta serie espacial de ciencia ficción.

Al principio no tuvo mucha audiencia: solo duró tres años y nunca superó el número 52 de la cadena en cuanto a número de espectadores. Pero fue un éxito rotundo entre sus seguidores y, a lo largo de los años, su popularidad ha crecido a pasos agigantados.

Gene Roddenberry, el creador de la serie, no se hacía idea de la mina de oro que tenía, y nadie habría predicho el ascenso a la fama de Star Trek: ni sus guionistas, ni sus productores, ni las cadenas de televisión, ni siquiera los fans que fueron fieles desde el principio.

Entonces, ¿qué tiene de especial Star Trek? Obviamente no eran sus escenarios, armados con cartón y papel aluminio, ni sus tramas, a menudo absurdas; era el mensaje subyacente de la serie lo que parecía atraer a todo el mundo.

La frontera espacial, los artilugios tecnológicos que permitían el transporte a través del tiempo y el espacio, las discusiones entre un vulcano testarudo y un médico loco, el enfrentamiento con criaturas a veces increíblemente atractivas, a veces horribles… Esto impidió que todo el mundo descartara la serie por completo, y finalmente inspiro otra serie de dibujos animados.

A partir de ahí, volvió a ganar popularidad hasta desencadenar en una serie de películas, seis en total. Luego vinieron Star Trek: La Nueva Generación, Espacio Profundo Nueve, Voyager, Enterprise y Discovery, y un montón de películas y contratos de libros. Los libros de Star Trek se publican ahora en quince idiomas y se celebran convenciones de Star Trek para fanáticos. ¿Y el mayor honor de todos?

En 1992, el Museo Nacional del Aire y del Espacio de Washington D. C. rindió homenaje a la serie de televisión original de Star Trek con una exposición de los ochenta trajes, accesorios y modelos originales de la serie. El museo exhibe incluso las orejas puntiagudas del señor Spock y un trozo del puente de mando del Enterprise.

Por desgracia, Star Trek nunca dejó mucho espacio para Dios, el Creador del universo. Fantaseaba más con los logros del hombre del futuro. Dios no quiere que nos obsesionemos con un tiempo y un espacio que no son la realidad. Los confines del espacio deberían inspirarnos, pero solo porque Jesús nos llevará allí algún día.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.