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Un Baile Multitudinario

Devocional adventista para adoslescentes 2022

El temor del Señor es el principio del conocimiento; los necios desprecian la sabiduría y la disciplina.

Proverbios 7:7, NVI

Si alguien te pidiera que nombraras al mejor presidente que ha tenido Estados Unidos, probablemente tendrías algún favorito en mente; pero si te preguntaran quién crees que fue el más alborotador, tendrías que pensar un poco. Si se te ocurriera el nombre de Andrew Jackson probablemente estarías en lo correcto.

El 3 de diciembre de 1828, Andrew Jackson fue elegido séptimo presidente de los Estados Unidos. Era el favorito del pueblo porque su liderazgo en tiempos de guerra lo había convertido en un héroe nacional. Era, sin duda, el presidente del pueblo. Sin embargo, cuando llegó el baile de investidura en marzo, los líderes del gobierno empezaron a preguntarse si habían elegido al hombre correcto.

Jackson fue el primer presidente que invitó al público general a asistir al baile de la Casa Blanca en honor a su investidura presidencial. La multitud de gente pobre que acudió a aquel baile inaugural llegó a ser tan numerosa que los guardias de Jackson no pudieron contenerlos fuera de la Casa Blanca. De hecho, la Casa Blanca se llenó tanto de gente que la vajilla y los costosos adornos empezaron a romperse. Algunas personas incluso se subieron a buenas sillas con botas llenas de barro solo para poder ver al presidente. Eran ruidosos y habladores, y los trabajadores de la Casa Blanca no conseguían hacerlos callar y comportarse. Cuando la multitud se volvió salvaje y completamente fuera de control, los trabajadores vertieron ponche en tinas y las colocaron en el césped de la Casa Blanca en un esfuerzo por atraer a la gente afuera. No había duda de que el presidente Jackson era el favorito del pueblo, y el baile inaugural lo demostró. Sin embargo, a partir de ese día tuvo un nuevo apodo: «King Mob», el rey de la turba.

Puede que el presidente Jackson no fuera el presidente más disciplinado, pero era un presidente piadoso, y habría estado de acuerdo con Salomón en que «el temor del Señor es el principio del conocimiento». Si quieres ser sabio, conviértete en una persona disciplinada en tantos aspectos de tu vida como puedas: en tus estudios, en tu ejercicio diario, en lo que comes y en tu tiempo con Dios. Este tipo de disciplina es la forma más rápida de subir la escalera del éxito.

Bradley Booth ha enseñado en escuelas adventistas de los Estados Unidos, África, Rusia y Tailandia. Actualmente es el director de The Story Tellers Ministry, que ayuda a enseñar el arte de escribir historias antiguas que siguen siendo importantes hoy. La oración del Dr. Booth es que sus libros inspiren a los lectores a mantenerse de parte de Jesús tanto en los buenos como en los malos tiempos.