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La historia de Moisés

Yo soy el Señor tu Dios, quien te rescató de la tierra de Egipto, donde eras esclavo.

Éxodo 20:2.

Moisés fue un gran líder del pueblo de Israel. Pero, antes de ser líder, fue pastor de ovejas, Ah, y ante de ser pastor de ovejas, príncipe de Egipto. ¡Y antes de ser príncipe, fue un bebé que pusieron en una canastita en el río, para salvarlo del decreto del Faraón! Cuántas cosas, ¿verdad?

Incluso con toda esa vida sorprendente y con tantos milagros, Moisés también se ponía triste. Un día le comentó al pueblo: «Voy a subir al monte, Dios tiene un mensaje para nosotros». Recibiría del propio Dios los Diez Mandamientos, diez lecciones de vida que necesitamos obedecer, ¡porque son las leyes de Dios! Pasó bastantes días allá arriba, y el pueblo se aburrió de esperar, y pensó que Moisés nunca volvería. Cuando Moisés bajó del monte en dirección al campamento de Israel, vio que algunas personas ya no tenían nada de fe. Él se sintió muy desilusionado, muy triste.

Dios ya le había dicho los Diez Mandamientos al pueblo con su voz, pero en el monte, Dios no solo le dijo los Diez Mandamientos, ¡sino que los escribió con su propia mano! Imagínate lo hermosa que debe ser la letra de Dios. El Señor le enseñó a Moisés que siempre hay una nueva oportunidad; que podemos sentirnos desilusionados, pero debemos esforzarnos por solucionar las cosas y expresar lo que sentimos. Así como Dios renovó la Ley, él puede renovarnos en los caminos correctos siempre.

Mi oración: Papá que estás en los cielos, quiero estar siempre en el camino correcto, guardando tu ley.

Aburrido: Estar molesto, malhumorado, triste… ¿Por qué esa cara tan seria?