El prudente ve el peligro y lo evita; el imprudente sigue adelante y sufre el daño.
Proverbios 22:3
Y ya que hablamos de la final de la Champions League de 2024, ahora del árbitro del partido, Slavko Vincic, esloveno de 44 años. Ha dirigido cuatro partidos previos en la competencia continental más prestigiosa de Europa esa temporada, incluyendo la emocionante victoria 4-2 del Dortmund sobre el Atlético de Madrid en los cuartos de final.
También arbitró dos partidos de la fase de grupos en la Copa del Mundo 2022: la sorpresiva derrota 2-1 de Argentina ante Arabia Saudita y la victoria 3-1 de Inglaterra sobre Gales. En 2020, Vincic estuvo involucrado en una polémica de drogas y prostitución cuando lo llevaron a una comisaría después de que una finca fuera registrada en Bosnia y Herzegovina.
El periódico británico Daily Mail informó que los agentes detuvieron a nueve mujeres y veintiséis hombres en total; mientras quince fueron arrestados, al resto se les pidió que participaran como testigos. Vincic solo estaba en Bosnia y Herzegovina para una reunión de negocios en nombre de su empresa, y aceptó una invitación para almorzar.
Una vez que quedó claro que no conocía a ninguno del grupo que fue arrestado, fue liberado y se le exoneró de cualquier delito. No hubo acusaciones ni alegaciones de que Vincic estuviera involucrado con el grupo. «Me encontré en este rancho por casualidad», dijo Vincic. Y agregó: «Acepté una invitación a almorzar, la cual resultó ser mi mayor error.
Me arrepiento. Estaba sentado en una mesa con mis acompañantes, cuando de repente llegó la policía y pasó lo que pasó. No tengo nada que ver con el grupo que fue arrestado y detenido, ni tampoco mis socios comerciales. Realmente nos llevaron a la policía y nos interrogaron como testigos. Cuando se dieron cuenta de que ni siquiera los conocíamos, pudimos irnos».
El presidente de la Asociación de Árbitros de Fútbol en Eslovenia dijo que consideraba la historia como «una red de circunstancias desafortunadas», y no se tomó ninguna medida contra Vincic.
Los conflictos en la vida pueden sobrevenir por acciones que nosotros realizamos o por acciones de otros. Si bien como cristiano decidiremos abstenernos de toda especie de mal, no podemos contar con que otros así hagan.
Puesto que cada uno actúa por razones propias, al estar en un grupo pueden pasar muchas cosas. Salomón nos invita a anticiparnos y decidir no involucrarnos cuando se ve venir algo indeseable. Esconderse, en este caso, no es cuestión de cobardía, sino de sabiduría.


