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Hablando con salmos, himnos y cantos de alabanza

Hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones.

Efesios 5: 19

Nadie duda del poder de la música. Sus resultados se han contemplado a través de la historia y han sido tanto para bien como para mal. La historia misma se puede dividir por las eras que han marcado las tendencias musicales: gregoriana, clásica, country, rock, pop, etc.

Quizá estés de acuerdo conmigo en que el estilo que más influencia tuvo durante unas décadas – especialmente con los jóvenes- fue el rock. Pero la santa Biblia habla de himnos, salmos y cantos de alabanza que han estado presente a lo largo de toda la historia humana.

El pueblo de Israel recibió la bendición de ser guiado por Dios en cuanto al tipo de música que debía escuchar tanto en el templo como en la sociedad, de manera que muchos salmos que eran cantos cotidianos o de adoración testifican que cantar alegra el corazón, llegando a la declaración de que el espíritu alegre es una buena medicina, pero que un espíritu abatido seca los huesos.

En la actualidad es igual. La música cristiana está llena de promesas, de cantos que dan seguridad, de alabanzas que te hacen encontrarte con el Creador. Casi todos -por no decir todos- tienen cantos preferidos que son un aliciente para el alma cuando se sienten tristes o abatidos, así como también tendrán cantos de alabanza para cuando están alegres y cantos de promesas de vida eterna y seguridad en el Señor cuando pierden a un ser amado.

Conviene recordar continuamente las promesas de Dios en alabanzas. Hace bien el hecho de recitar algunos salmos cuando se está en necesidad. La Biblia aconseja que hables con salmos, alabanzas e himnos, así que cuando veas a uno de tus amigos o a algún miembro de tu familia pasando por una experiencia complicada, anímalo a cantar cantos según sea la necesidad.

Nada es igual después de cantar porque el espíritu se alegra, las promesas cobran vida y Dios se hace real y presente en tu vida. Hoy te invito a acercarte a Dios; él conoce tus necesidades humanas y está más que listo para ayudarte. Canta, canta y tus penas se irán, Jesús promete quitártelas, canta y tus penas se irán; reza un canto y hoy pasa un feliz día por la gracia de Jesús.