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La generosidad de la sunamita

Todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán.

Marcos 10: 24

El profeta Eliseo viajaba mucho. En una «ocasión pasó por un lugar llamado Sunem, donde vivía una pareja. La esposa, conocida como la sunamita, invitó a su casa al profeta.

Un día, ella y su esposo acordaron construir un dormitorio para Eliseo, a fin de que en sus viajes se hospedara ahí. Por su parte, la pareja no había podido tener hijos, pero el Señor les dio uno en el momento menos pensado.

¡Qué felices y agradecidos estaban! Después de algunos años, el niño enfermo y murió. Entonces, la mamá corrió a buscar al profeta. Cuando Eliseo llegó y vio al niño muerto, comenzó a orar y se puso sobre su cuerpo; el niño estornudó siete veces y después abrió los ojos.

Los padres estaban felices porque su hijo había resucitado, así que le agradecieron a Dios y a Eliseo. Actividad. En parejas, con hoja y lápiz, uno le dará instrucciones verbales sobre qué dibujar sin ver el papel, mien- tras que el otro seguirá esas indicaciones.

Seguir las instrucciones y tener una co- municación clara es importante; así es la fe: obedecer lo que Dios te dice. Oración. Señor, ayúdame a confiar plenamente en ti. En el nombre de Jesús, amén.