Al malvado lo arruina su propia maldad; al hombre honrado lo protege su honradez.
Proverbios 14: 32
Eliseo fue un gran siervo de Dios. A través de él, el Señor hizo muchos milagros a favor de su pueblo. Pasaron los años, el profeta envejeció y un día se enfermó. En sus largas horas de debilidad, su fe se mantuvo firme.
Siempre observaba a su alrededor a los mensajeros celestiales que le brindaban paz y confianza. Así como en las alturas de Dotán había visto a las tropas del cielo, con los carros y los jinetes de fuego, ahora estaba consciente de la presencia de los ángeles que lo apoyaban.
Cuando llegó el momento de su muerte, estaba listo para descansar de su trabajo. Eliseo confió en Dios hasta el último momento. Aun cuando sufras, tengas problemas y no entiendas el porqué de las cosas que te pasen, debes confiar y serle fiel a Jesús.
Actividad. Con apoyo de un adulto, cocina una receta sencilla. Sigue las instrucciones paso a paso para lograr el resultado deseado. La fe te lleva a actuar confiadamente hasta que logras el resultado final.
Oración. Padre, aumenta mi fe en ti cada día. En el nombre de Jesús, amén.


