Cuando hagas una promesa a Dios, no tardes en cumplirla […]. Cumple lo que prometes.
Eclesiastés 5:4
Ana era la esposa de Elcana, una persona rica y reconocida, un esposo cariñoso que amaba a Dios. Por su parte, Ana tenía una fe firme, pero no tenían hijos, aunque lo deseaban mucho.
Cada año viajaban de Ramá hasta Silo para adorar en el templo y llevar ofrendas a Dios. En una de las ocasiones que fueron, Ana oraba en silencio: «Dios todopoderoso, mira lo triste que estoy.
No te olvides de mí. Si me das un hijo, te lo entregaré para que te sirva todos los días de su vida». A los pocos meses, Ana tuvo el gusto de convertirse en mamá. Cuando miró al niño, lo llamó Samuel, que significa: «Escuchada por Dios».
Cuando Samuel aún era un niño, Ana cumplió su promesa y lo llevó al templo para que sirviera a Dios.
Actividad. Para tus padres: Introduce el concepto y explica lo importante que es cumplir lo que se promete. Anima a los niños a comprometerse con pequeñas acciones y a cumplir su palabra. Establece un sistema de reconocimiento para elogiarlos cuando cumplan sus promesas.
Oración. Señor, ayúdame a ser un niño de palabra de honor. En el nombre de Jesús, amén.


