Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
Santiago 3:5
La historia de este mundo está plagada de mentiras. No existe persona de estrato social alguno que no mienta, ya sea que tenga un nivel socioeconómico bajo, medio, alto o que sea rico, poderoso o un gobernante.
Todos mienten. Cuando el ser humano salió de las manos del Creador era perfecto, limpio, sin mancha y no había mentira en sus labios, pero la serpiente que representa a Satanás, lo engañó.
La primera mentira en la tierra vino de Satanás. El señor Jesús lo describió como mentiroso y padre de la mentira desde la entrada del pecado. La lengua ha sido un factor decisivo en la ruina del hombre, pero también es un desafío usarla para el bien.
Por supuesto, la lengua no tiene voluntad propia, ya que, como tal, es solo un órgano más del cuerpo humano y quien la gobierna es el cerebro. Con justa razón la Escritura dice: «Porque de la abundancia del corazón habla la boca» (Lucas 6: 45).
La Biblia se refiere al corazón como símbolo de la mente; ahí es donde pasa todo. Algunos calculan que el hombre puede hablar hasta 12 000 palabras por día la mujer hasta 25 000 palabras; otros dicen que se habla más y otros dicen que es menos.
El punto es que se puede hablar miles de palabras por día. ¿Cómo sería si el 75% de las palabras que hablas fuera para bendecir? ¿Qué pasaría si el 25% del restante fuera para orar? El mundo sería otro.
Las mentiras acabarían, los malos pensamientos se irían, las malas intenciones cesarían y los insultos dejarían de ser. Sería un mundo desconocido, algo irreal, pero esa era la intención de Dios: que el ser humano viviera feliz en plena armonía con sus semejantes.
Sin embargo, Satanás tenía otros planes y los concretó. Aun así, no todo está perdido porque el Señor promete hacer nuevas todas las cosas y restablecer su plan original a fin de que la lengua cumpla su propósito de buena comunicación y bendición, algo que puede empezar hoy contigo y conmigo.
El Señor te invita a entregarle tu vida. Él puede modificar tu estilo de vida y transformarla si quieres a su voluntad. La vida de mentiras acabará porque el Señor moldeará tu cerebro, haciéndote una nueva criatura.
Todo es posible para Dios porque es el Dios de los imposibles, así que la transformación es posible en sus manos. Piensa en cuántos problemas te ha metido tu lengua cuando no has podido gobernarla. Dios es tu ayudador, ¿quieres probarlo hoy? Recuerda que todo es por su gracia.


