«Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor!».
Lucas 2:14
—Debemos alabar a Dios con nuestra voz -se dirigió el papá a los niños al iniciar el culto-. La Biblia nos habla del coro de ángeles que apareció la noche que Jesús nació.
-Me gustaría cantar con los ángeles -comentó emocionado Mateo.
-A mí me hubiera gustado escuchar ese coro -añadió Susana.
-Nos uniremos a todos los salvados y a los ángeles en el cielo para alabar a Dios -continuó el papá—, pero sigamos con la historia del nacimiento de Jesús: apenas terminó el ángel de dar la noticia a los pastores, el coro de ángeles se dio a conocer y entonaron el bello canto ¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor!
Imagino a los pastores escuchando las voces de los seres celestiales, ¡qué increíble! Luego de cantar, el coro desapareció y los pastores sintieron la oscuridad más intensa. Pronto se encaminaron hacia Belén para conocer y adorar al Salvador.
Efectivamente, como el ángel les había dicho, encontraron a Jesús acostado en un humilde pesebre, y lo adoraron. Los pastores fueron los encargados de dar las buenas nuevas del nacimiento de Jesús, y las personas que escuchaban se maravillaban de la noticia.
-¡Qué privilegiados fueron los pastores! —suspiró Susana.
-El mensaje fue dado a personas que estaban esperando el cumplimiento de las profecías. Nosotros también debemos estar confiados esperando el cumplimiento de la segunda venida de Jesús -finalizó el papá.
Tu oración: Querido Dios, ayúdame a prepararme para cantar en el cielo con los ángeles.
¿Sabías qué?
Jesús cambió el trono celestial por un simple pesebre, por amor a la humanidad.

