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Sublime gracia

“En cuanto a nosotros, estamos aquí para anunciarles la buena nueva referente a la promesa que Dios hizo a nuestros antepasados”

Hechos 13:32 LPH

En Antioquia de Pisidia, Pablo fue a la sinagoga en sábado, a adorar a Dios como Creador y a predicar. En este primer sermón, él destaca tres grandes temas.

  1. La omnipresencia de Dios: Él está en todo lugar. El Dios de su mensaje está en todas partes y tiene acceso a todos los sitios.

2. La soberanía de Dios: Él está sobre todo y sobre todos. En su sermón, se destacan los verbos “escoger”, “enaltecer”, “sacar”, “soportar”, “dar”, “levantar”, “temer” y “conocer”. Estos son verbos que muestran el propósito específico de la soberanía de Dios a través de los tiempos y las personas. Incluso, la misma presencia de Pablo entre ellos era resultado de la voluntad y los planes de Dios. La soberanía de Dios parece ser contraria a la libertad de elección; sin embargo, ni la soberanía de Dios suprime nuestra libertad, ni nuestra elección puede eludir esa soberanía.

3. La gracia de Dios: Él nos ama. Pablo muestra un Dios bondadoso, cercano, presente, que siempre busca ayudar, acompañar, salvar y restaurar; a pesar de la reiterada inestabilidad y rechazo de su pueblo. Para Pablo, la gracia es la esencia del carácter de Dios.

John Newton era un capitán de marina, rudo, blasfemo y arrogante. Se dedicaba al comercio de esclavos en las costas de África. Cierta noche, una espantosa tormenta se abatió contra su nave, tanto, que aterrorizado pidió a Dios un poco de misericordia.

Aquello fue el origen de su conversión, y tiempo después, abandonó el comercio de esclavos, y en 1764 fue ordenado ministro en la Iglesia de Inglaterra y empezó a componer himnos, junto con el poeta William Cowper. Compuso «Sublime gracia» – tal vez el himno inglés más conocido – para ilustrar el semón de Año nuevo de 1773:

«Sublime gracia del Señor, a un pecador salvó.

Fui ciego, mas hoy veo yo; perdido, y él me amó.

En los peligros o aflicción, que yo he tenido aquí,

Su gracia siempre me libró, y me guiará feliz.

Su gracia me enseñó a temer; mis dudas, ahuyentó.

Oh, cuán precioso fue a mi ser, al dar mi corazón.

Y, cuando en Sion por siglos mil, brillando esté cual sol,

Yo cantaré por siempre allí, su amor que me salvó.«

Qué reconfortante es saber que Pablo presentó en aquel sermón a un Dios siempre presente, soberano, y que me ama como si yo fuera al único que tuviera que atender en todo el universo. Ese es le Dios que hoy está esperando a que respondas a su sublime gracia.

Bruno Raso es un líder de destacada trayectoria, que ha servido como pastor distrital, administrador, evangelista y orador del programa "Reavivados por su Palabra". Actualmente se desempeña como vicepresidente de la División Sudamericana.