«Para Dios todo es posible». Mateo 19: 26
ME ESTABA PREPARANDO para realizar un viaje misionero a Bolivia y tenía planeado llevar conmigo unos libros misioneros. Me iba de viaje en una semana y decidí llamar a la compañía de envíos para verificar cuándo llegarían. Para mi sorpresa, me dijeron que aún no habían salido de Miami y que se enviarían por barco.
Me puse a orar y dije: «Jesús, necesito esos libros para llevárselos a las personas que necesitan conocer el evangelio en Bolivia. Por favor, haz un milagro y permite que lleguen a tiempo». El lunes llamé a la compañía de envíos y me dijeron que el barco había llegado, pero que sería imposible que tuviera los libros el miércoles para llevármelos el jueves. Llamé a dos hermanas de la iglesia y les pedí que se unieran a mis oraciones, y también compartí el problema con mi tío y le pedí ayuda.
El miércoles llegamos al puerto y, gracias a su ayuda, pudimos recibir el paquete con los libros. Nos acercamos al mostrador para pagar las tasas, pero el cajero dijo: «Lo siento, pero no se pueden llevar ese paquete. La compañía de envíos de Nueva York no ha abonado las tasas que permiten sacar el contenedor del barco». Eran las 12:50 de la tarde y el puerto cerraba en diez minutos. Ni él ni ninguno de nosotros podía hacer nada para acelerar el proceso.
Necesitaba que Dios hiciera un milagro en diez minutos entre Barbados y Nueva York, y estaba decidido a no irme de allí sin esos libros así que, en lugar de orar, decidí alabar a Dios y darle gracias por los libros. Justo a la una, cuando el puerto estaba cerrando, un trabajador acudió a mí y me dijo: «¡Dios está de su parte! Acabamos de recibir el pago y mañana podrá llevarse el paquete de libros a Bolivia».
Lo que parece ser una derrota para cualquier ser humano no lo es para un hijo de Dios, para él todas las cosas son posibles. Mientras confiemos en Dios y no vacilemos, él honrará nuestra fe. Antes de iniciar el día te pregunto: ¿Qué situación te parece hoy imposible? ¡Colócala en las manos de Dios!
Te aseguro que notarás la diferencia.
Sheridan Smith, Barbados
Lecturas Devocionales Para Jóvenes 2018
365 vivencias de jóvenes como tú

