Dos hijas tiene la sanguijuela, que solo saben pedir. Hay tres cosas, y hasta cuatro, que nunca se satisfacen.
Proverbios 30:15
La sanguijuela es un gusano que tiene un cuerpo cilíndrico y, como su nombre lo indica, chupa la sangre de otros animales después de adherirse a su piel. La especie más grande puede alcanzar los 45 centímetros de longitud. La cantidad de sangre que puede succionar equivale a diez veces su propio volumen.
Una vez adheridas a la piel, solo se desprenden cuando están completamente satisfechas. El versículo de hoy aplica la característica de este animal bastante repugnante a la realidad de la vida de algunas personas.
Según el sabio Salomón, hay personas que viven “chupando” la fuerza de los demás y, para colmo, nunca quedan satisfechas. Conoces a ese amigo “pegajoso” que no te deja relacionarte con nadie más, o ese compañero que quiere que hagas el trabajo escolar por él. Estas son las típicas “sanguijuelas”.
Ten cuidado con las personas así, y nunca te comportes de esa manera. A diferencia de las sanguijuelas, Jesús dio su sangre preciosa por nosotros. Ese acto de amor garantizó nuestro derecho a la salvación. Su sacrificio nos dio la posibilidad de vivir de manera útil y digna. Su sangre fue derramada para hacernos victoriosos sobre el pecado, la mayor de todas las sanguijuelas.
No dejes que nada ni nadie te “chupe la sangre”. Vive libre y feliz por la sangre de Jesús. Sangre que salva

