Categories

Archivos

Visión

Lecturas devocionales para Jóvenes 2019

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios, teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima.

Apocalipsis 21: 10,11

En la década de 1840, Elena Harmon, una señorita de diecisiete años de edad, tuvo una visión del cielo, y la relató así:

«He visto el tierno amor de Dios por su pueblo, y es muy grande. Vi ángeles que extendían sus alas sobre los Santos. Cada santo tenía su ángel custodio. Si los santos lloraban desalentados o estaban en peligro, los ángeles que sin cesar los asistían, volaban con presteza a llevar la noticia, y los ángeles de la ciudad cesaban de cantar. Entonces Jesús comisionaba a otro ángel para que bajase a alentarlos, vigilarlos y procurar que no se apartaran del sendero estrecho; pero si los santos desdeñaban el vigilante cuidado de aquellos ángeles, rechazaban su consuelo y seguían extraviados, los ángeles se entristecían y lloraban. Llevaban allá arriba la noticia, y todos los ángeles de la ciudad se echaban a llorar y en alta voz decían: ‘Amén’. Pero si los santos fijaban los ojos en el premio que los aguardaba y glorificaban a Dios en alabanza, entonces los ángeles llevaban a la ciudad la grata nueva, y los ángeles de la ciudad tenían sus áureas arpas, y cantaban en alta voz: ‘¡Aleluya!’, y por las bóvedas celestes repercutían sus hermosos cánticos.

«En la santa ciudad hay perfecto orden y armonía. Todos los ángeles comisionados para visitar la tierra llevan una tarjeta de oro que, al salir o entrar en la ciudad, presentan a los ángeles de la puerta … «.

Cuando salió de la visión, Elena la escribió. Entonces declaró: «El cielo es un lugar agradable. Yo anhelo estar allí y contemplar a mi hermoso Jesús que por mí dio la vida, y ser transmutada a su gloriosa imagen. ¡Oh! ¡quién me diera palabras para expresar la gloria del brillante mundo venidero! Estoy sedienta de las vivas corrientes que alegran la ciudad de nuestro Dios» – PE 39.

Yo también quiero estar en el cielo. Estoy cansado de pecar,de contaminar el oxígeno de la gente buena. Quiero vivir con Jesús y conocer al Padre y al Espíritu Santo. Te invito a buscar a Jesús ahora mismo y a pedirle que cada día te conceda una visión del cielo.

365 Lecturas Devocionales Para Jóvenes 2019
Volando Alto – Alfredo Campechano