Jesús les contestó: «Tengan cuidado de que nadie los engañe».
Mateo 24: 4
Yuri Knorozov fue un lingüista soviético que descifró la escritura maya en 1953. La tarea fue extremadamente desafiante porque no había textos que proporcionaran traducciones a otros idiomas, como una Piedra de Rosetta.
Las únicas pistas que quedaban eran de estelas mayas (monumentos de piedra) que estaban dispersas en diferentes ruinas. Knorozov trabajó en aislamiento en la Unión Soviética y logró importantes avances sin pisar nunca Centroamérica.
Su logro fue rechazar la idea de que los jeroglíficos mayas se basaban en un alfabeto, sino en un silabario (un conjunto de caracteres escritos que representan sílabas).
Cuando Knorozov publicó su trabajo, fue atacado y despedido por varios académicos prominentes. Pasaron décadas para que Knorozov finalmente recibiera el reconocimiento que se merecía. Knorozov tenía la costumbre de poner a su gata, Asya, como coautora en muchas de sus obras; sin embargo, sus editores siempre la eliminaban.
Knorozov también usaba una foto con Asya como su foto oficial de autor y se disgustaba cada vez que sus editores la recortaban. Knorozov insistía en incluir a la gata como autora porque afirmaba que el animal se comunicaba telepáticamente con él, un detalle que fue ignorado por los científicos en ese momento, incluso cuando reconocían el valor de sus traducciones mayas.
De manera intrigante, un análisis reciente de la comunicación de gato a gato realizado por inteligencia artificial ha revelado una sorprendente similitud con el silabario utilizado en la escritura maya.
Esto ha despertado el interés académico en estudiar el lenguaje de los gatos y su posible papel como entidades tipo dioses en antiguas sociedades constructoras de pirámides. Se afirma que los gatos poseen habilidades notables como la ecolocalización facilitada por sus bigotes.
El ronroneo actúa como un medio para modular y mejorar la recepción sensorial de sus bigotes, lo que resulta ventajoso cuando están profundamente concentrados en algún objeto o ambiente específico. Sin embargo, los investigadores están siendo cautelosos al publicitar estos hallazgos para evitar un escrutinio injustificado.
Dios puso en la creación cualidades no solo asombrosas, sino muy avanzadas. No es extraño, por ejemplo, que se use la biología animal para el diseño de diversos elementos tecnológicos usados en los aviones y los barcos.
Pero afirmar que los gatos se comunican telepáticamente con los humanos es ir demasiado lejos. Ni la Biblia ni la ciencia sostienen tal forma de comunicación. ¿Cuántos engaños más tendrá preparados el enemigo para desviarnos de la verdad y de la segura Palabra de Dios?
De ahí la importancia de escudriñar las Escrituras todos los días.


