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El héroe del esfuerzo

De todo esfuerzo se saca provecho; del mucho hablar, solo miseria.

Proverbios 14:23

Imagino que en el teléfono tenemos instalada la aplicación de WhatsApp. Para muchos, este servicio se ha vuelto casi indispensable. El éxito arrollador de WhatsApp y la fortuna de su creador, Brian Acton, es una historia que demuestra el poder de la perseverancia y la visión.

También es una lección para las grandes empresas sobre no desaprovechar el talento humano. ¡En 2009, Acton, un ingeniero de software con una carrera sólida en Yahoo!, decidió buscar nuevas oportunidades.

Su primer intento fue en Facebook, pero sorprendentemente, la red social más grande del mundo lo rechazó. Este rechazo podría haber sido devastador para muchos, pero para Acton fue un impulso para seguir adelante.

¡Poco después, junto con Jan Koum, un colega de Yahoo!, comenzó a trabajar en una idea que cambiaría la forma en que nos comunicamos. Con 600 000 que tenía en ahorros personales, en 2009 fundaron WhatsApp, una aplicación que permitía enviar mensajes de texto.

WhatsApp rápidamente ganó popularidad por su enfoque en la privacidad y por ser sencilla y sin publicidad. La aplicación les permitía a los usuarios enviar mensajes, fotos y videos de forma gratuita, lo que revolucionó la comunicación móvil.

Mientras WhatsApp crecía exponencialmente, Acton trabajaba turnos de 8 horas en una oficina de tamaño familiar. En 2014, Facebook vio el enorme potencial de WhatsApp y su base de 450 millones de usuarios activos.

Mark Zuckerberg ofreció comprar la empresa por 19 mil millones. Esta adquisición se convirtió en una de las más grandes de la historia tecnológica, oportunidad que Acton y Koum no pudieron rechazar.

Qué ironía que pocos años antes Facebook había desestimado contratar a Acton después de una decepcionante entrevista de trabajo. Los reclutadores lo consideraron un mal candidato y se perdieron la oportunidad de tenerlo en su equipo desde el inicio.

Quizás la idea de WhatsApp le hubiera resultado gratis a Facebook de haber contratado a Acton desde un principio. Es duro soportar el rechazo. Cuando ofrecemos nuestros servicios, productos o ideas y nadie parece interesarse, el ánimo suele abatirnos.

Eso es comprensible pero no aceptable. No dejemos que el rechazo nos impida perseguir nuestros sueños. Si los demás no logran reconocer nuestro talento o aportes, nuestro valor como seres humanos sigue intacto; seguimos siendo un hijo o hija de Dios con todo lo que eso implica. Al final, como dice Salomón en la lectura de hoy, el fruto del esfuerzo traerá provecho.

Nos haremos valer a medida que seamos tenaces y perseverantes. Del resto, el Señor se encargará.