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La heroína de las vacunas

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida?

Marcos 8:36

¿Qué edad necesita tener alguien para ser un héroe? ¿Es esto algo propio de los adultos? Contestaré estas preguntas con la historia de Iveth Camila Ortiz, una niña mexicana de tan solo 12 años que bien puede ser catalogada como heroína.

Iveth Camila transformó su comunidad, ejido Albia, a unos 25 minutos de Torreón, Coahuila, al ayudar a 500 adultos mayores de 60 años a registrarse para recibir la vacuna contra el COVID durante la pandemia. Y no solo eso, también trasladó a 250 de ellos al centro de vacunación.

Todo comenzó cuando Cami, como la llaman sus familiares, ayudó a sus abuelitos a registrarse. Luego de eso, su generosidad afloró. «Ayudé a registrar a los viejitos y también los transporté para su vacuna.

La página de internet [para el registro de la vacunación] estaba muy saturada y se me cruzó una idea en la cabeza: ayudar a los demás», contó la niña. De boca en boca, se esparció la noticia de que la pequeña Iveth Camila estaba ayudando, y comenzó a ofrecer transporte en la camioneta de su mamá, a quienes no podían moverse.

Con sus ahorros, rentó una bocina para informar que nadie debía quedarse sin vacunar. «Pues me da mucho gusto y orgullo. Jamás lo imaginé. Desde chiquita yo la conozco y sé que lo que quiere se lo propone y lo hace; es muy terca», dijo Brenda Ramírez, mamá de Iveth Camila.

Doña Yolanda es una de las personas adultas que se vieron apoyadas por Iveth. Con lágrimas en los ojos, no da crédito a todo lo que esta niña hizo a su corta edad. Y no solo por ella, sino por el resto de los pobladores.

Doña Yolanda comentó: «A veces no esperamos de otra gente, y ella puso mucho de su parte. Ahorita, gracias a Dios, ya estamos vacunados. Sin pedirnos nada, ella solita sabe cómo hizo para llevarnos.

Ella es de buen corazón». El texto bíblico de hoy afirma una verdad importante: ganar el mundo implica perder la vida. ¿Y por qué? Un versículo antes, el Maestro lo explica: «Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda la vida por causa mía y por aceptar el evangelio, la salvará».

Notemos el contraste entre salvar la vida o perderla. Perder la vida aquí por haberla dado a otros implica salvación, en oposición a ganar las riquezas del mundo en sacrificio de la eternidad. Camila escogió la mejor parte. ¿Cuál será nuestra elección?