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Él te salvó por su misericordia

Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo.

Tito 3: 5

A veces en la vida toca realizar tareas desagradables que quisieras no hacer o que otros hicieran por ti, pero, cuando ya no hay más remedio, las haces con un sabor desagradable en la boca. La responsabilidad te manda a cumplir tu deber y tu voluntad te mantiene en el camino.

Pablo había dejado a Tito, su discípulo, en la isla de Creta, el cual era un lugar poco agradable para continuar con el ministerio. La fama de la gente de ese lugar era de por sí desastrosa: se decía que eran engañadores, burladores, mentirosos, ociosos y toda clase de malos cumplidos.

Pablo le dijo a Tito que incluso uno de los mismos poetas cretenses declaraba: «Los cretenses siempre son mentirosos, malas bestias, glotones y ociosos». ¡Qué fama! Ahí, en medio de ese ambiente, fue donde dejó a Tito para fundar, mantener y establecer la iglesia del Señor, una situación que ha sido así siempre.

El evangelio llega a diferentes lugares y se encuentra con todo tipo de mentalidades y conductas: pecadores, libertinos, escépticos, burladores, engañadores, homicidas, ladrones, borrachos, adúlteros y más, pero por todos ellos vino el Señor a este mundo.

El evangelio del Señor es de esperanza y de misericordia. No salva por las muchas buenas obras que hayas hecho porque, en realidad, lo que hace el hombre normalmente es malo. Así como permitió que el evangelio llegara a Creta, Dios ha permitido que el evangelio llegue a ti.

Los demás pueden decir de ti mil cosas malas y aun los tuyos pueden denigrarte y pensar que no tienes remedio, pero Jesús no se dará por vencido. Él ha venido a buscarte y su propósito es salvarte; hará hasta lo imposible para que seas salvo.

¿Cómo te describes a ti mismo? ¿Qué piensan los otros de ti? Para Jesús eres su hijo, por lo que luchará hasta alcanzarte si tu así lo quieres.

No corras, detente y para ahora. Los deseos del Señor es que vivas para siempre y quiere salvarte no por tus buenas obras, sino por su gran misericordia y por su gracia. ¿Quieres venir a Jesús?