APLASTARÁS NUESTROS PECADOS BAJO TUS PIES Y LOS ARROJARÁS A LAS PROFUNDIDADES DEL OCÉANO!
MIQUEAS 7:19
Sin fondo. Esa es la mejor forma de describir el misterio de un lugar intrigante en pleno corazón de Sudamérica, en la ciudad brasileña de Jardim. No solo porque su enigma despierta la curiosidad de muchos buceadores, ni porque sus aguas tienen una transparencia asombrosa y dan un espectáculo visual impresionante, sino porque nadie ha logrado descubrir dónde realmente termina.
Vas descendiendo, bajando más y más, y, de repente, tienes que volver a la superficie sin tocar el fondo. Curioso, ¿no? Por eso, su nombre es Laguna Misteriosa. ¿Te gusta el agua tanto como a mí?
Entonces, seguro disfrutas la aventura de taparte la nariz y sumergirte en la piscina para ver cuánto tiempo aguantas. ¡Lo hice muchas veces! La diferencia es que, en esta misteriosa laguna, los buzos descienden con cilindros de oxígeno para dejarse atrapar por sus profundidades increíbles.
Los más valientes han llegado hasta los 220 metros y aseguran que hay más. ¿Lo puedes imaginar? ¡Es realmente profunda! Además, en invierno, se puede bajar hasta 40 metros y, desde allí abajo -como si estuvieras en el piso 15 de un edificio sumergidose pueden ver con claridad los detalles de los árboles inclinándose sobre las orillas.
¡Un viaje inolvidable! Me gusta pensar en las profundidades. Lo que queda allí abajo reposa en el silencio del olvido. ¿Sabías que Dios creó esta laguna misteriosa para enseñarnos una lección?
El «Manual del viajero», la Biblia, dice que cuando le pedimos perdón, él nos perdona, olvida y lanza nuestros pecados a lo más profundo del mar. Eso significa que, si nadie conoce el fondo de la Laguna Misteriosa, tampoco nadie descubrirá un pecado tuyo que Dios haya arrojado allí.
¿No es maravilloso? La próxima vez que te venga a la mente un error cometido, pero perdonado por Dios, viaja en tu mente a la Laguna Misteriosa. Si ni siquiera el Creador lo recuerda, ¿para qué atormentarte con esos recuerdos? Sumérgete para ver peces, rocas sumergidas y las bellezas naturales de estas aguas cristalinas.
Pero no busques el fondo donde no lo hay. Es maravilloso vivir sin peso en la conciencia y disfrutar la vida libre de culpas, gracias al amor de Jesús. Ah, y la próxima vez, te desafío a que veamos quién aguanta más tiempo bajo el agua, ¿de acuerdo?


