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El héroe de las cantinas

Entonces Leví se levantó, y dejándolo todo siguió a Jesús.

Lucas 5: 28

Melesio Fernández fue un diputado local de una entidad del sureste Mexicano en el año 2010. Además de su posición en el congreso local del estado, Melesio tenía algunos negocios: 14 cantinas y un antro, para ser más precisos.

Todo esto representaba un fuerte ingreso para él. Cierta noche, Melesio iba a su casa ubicada en un municipio cercano a la capital. Su costumbre era pasar por otra población que estaba a medio camino de su pueblo natal.

Le llamó la atención que había una multitud reunida en la plaza pública y detuvo su camioneta para escuchar de qué se trataba. «¿Qué partido político será el que habrá reunido tanta gente?», se preguntó.

La reunión no era una asamblea de carácter político, sino una campaña evangelística de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Melesio, en vez de retirarse, decidió permanecer y escuchar los cantos y la música del programa evangelístico, al final del cual se retiró a su casa.

El programa le gustó y decidió seguir escuchando, pero siempre dentro del vehículo. Al inicio de la segunda semana de campaña, decidió salir de la camioneta y sentarse en las sillas traseras del recinto.

Hacia el final de la campaña, Melesio se sintió impulsado a responder al llamado del evangelista para ser bautizado. Los que lo vieron en la plataforma lo reconocieron, y le informaron al evangelista que Melesio era un político y que además era dueño de centros de vicio.

El pastor habló del asunto con él. Melesio dijo: «Si dejo mis negocios, ¿me puedo bautizar?». El pastor le dijo que sí. Al día siguiente, Melesio les ordenó a sus trabajadores que cargaran todo el alcohol que tenía en su almacén y lo llevaran a cierta playa de un río cercano.

Los trabajadores imaginaron que se trataba de una gran fiesta que habría allí. Cuál fue su sorpresa al escuchar que el patrón les pidió que vaciaran todo el alcohol al río porque había decidido entregarse a Dios y cerrar los negocios.

El sábado de su bautismo vino el proveedor de alcohol al hogar de Melesio. Le ofreció repintar todas sus cantinas e instalar sistemas de cámaras de circuito cerrado. Por si fuera poco, le traía un cheque por un millón de pesos.

Melesio miró el cheque y lo devolvió. Su decisión por Cristo estaba tomada. Mateo el publicano también lo dejó todo. Como Melesio, Mateo también era rico, pero el tesoro de Jesús valía más. Ellos tomaron la decisión correcta. ¿Y nosotros?