Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.
1 Reyes 18:42
¿Quieres «lluvias» del Espíritu en tu corazón?
Es interesante que el texto no dice que Elías clamó a Jehová por lluvia, sino que «puso su rostro entre las rodillas», en posición de adoración, y luego le dijo al criado «sube y mira hacia el mar» (vers. 43). La posición de Elías reflejó su humildad. Dios lo escuchó, y abrió las compuertas del cielo para derramar abundante lluvia sobre las sedientas colinas de Israel (vers. 45). Recién entonces se hizo evidente la verdad.
La política del imperialismo fenicio dirigida por Jezabel no culminó con la destrucción del sistema religioso educativo de Israel, sino que a esa etapa le siguió otra de proselitismo en favor de Baal y Astarté, los dioses de la nueva religión. Baal era adorado como la fuente de vida y bendición, como el gran dios de las tormentas que daba humedad a la tierra y la hacía producir. Asimismo, Astarté fue conocida como representante del amor, el ciclo, la Luna y la primavera. El espectáculo primaveral de las verdes colinas, que exhalaban una fragancia exquisita, y los bosques húmedos, surcados por arroyos serpenteantes, era, según la religión fenicia, regalo de los nuevos dioses. La acción inesperada e impetuosa de Elías en el palacio de Acab, decretando el principio de la sequía (1 Rey. 17:1), buscó desbaratar el engaño. A partir de ese momento, la vegetación se marchitó, los arroyos se secaron y las tierras florecientes se transformaron en arenales. Ahora todo el pueblo entendió la señal divina: en vano los sacerdotes y los profetas habían herido sus cuerpos con cuchillos clamando por agua. Solo el Dios creador de los cielos y de la Tierra tiene poder para controlar la naturaleza (ver 1 Rey. 18:41-46). ¡Solo él tiene poder sobre tu vida!
Sin Dios, eres como aquel desierto seco y triste de los días de Israel. Si dejas de «claudicar entre dos pensamientos» (ven. 21), y entregas decididamente tu corazón a Jesús, la vida se te «complicará» para bien. ¡Porque tendrás algo que hacer con ella! Jesús limpia tu historia y transforma tu mente, para comenzar a escribir una nueva historia. ¡Nada hay más valiente y dichoso en este mundo que entregar el corazón a Jesús!
Oración: Señor, ábreme a una nueva vida.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

