Asimismo da a mi hijo Salomón corazón perfecto, para que guarde tus mandamientos.
1 Crónicas 29:19
David veía que su fin se acercaba, así que llamó a los jefes de la familia y a los príncipes de todas las tribus de Israel a fin de que recibieran su legado para la siguiente generación. Deseaba hacerles su última recomendación antes de morir, y obtener su acuerdo y su apoyo en favor de la gran obra que les esperaba: la edificación de la casa de Dios. A causa de su debilidad física, nadie esperaba que asistiera personalmente a la ceremonia de entrega de los materiales para el templo, pero Dios le dio fuerza física y mental para dirigirse a su pueblo con fervor e inspiración (ver PP 813). Expresó su deseo de que el templo se construyera en tiempos del reinado de su hijo Salomón, conforme a la promesa divina (1 Crón. 28:6). Y en aquella ocasión elevó la oración de nuestro texto.
¡Qué oración de padre!
A medida que uno va llegando al otoño o al invierno de la vida, se va preocupando menos por uno mismo y más por los que seguirán en el viaje. La mayor preocupación de un padre creyente es la herencia espiritual que les dejará a sus hijos. «He aquí, herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre» (Sal.. 127:3).
No sé si a ti, pero a mí me pasó que cuando llegué a la frontera de los sesenta hice una revisión de todo lo actuado con mis hijas en el aspecto espiritual. Te confieso que no salí bien parado. He tenido que pedir perdón a Dios y a mis hijas por mis errores, porque a medida que uno envejece es más sensible respecto de los errores que ha cometido en la educación y la formación espiritual de la familia. «Papi, eso ya pasó», me han dicho mis hijas varias veces en los últimos tiempos. Pero quedarse en la culpa no es bueno, porque lo hecho hecho está.
Ahora comprendo mejor por qué mi madre, a medida que iba envejeciendo, oraba más por mí. Queridos padre y madre, es posible que comprendas lo que digo, porque estás viviendo lo mismo que yo. Querido joven, ¿entiendes por qué tus padres oran tanto por ti?
Oración: Señor, que nuestros hijos te encuentren.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

