Después dijo David a toda la congregación: Bendecid ahora a Jehová vuestro Dios. Entonces toda la congregación bendijo a Jehová Dios de sus padres, e inclinándose adoraron delante de Jehová y del rey.
1 Crónicas 29:20
¿Alguna vez has sabido de una tribu que no adore?
Adorar es entrar en comunicación con Dios para conocerlo.
El escritor argentino Jorge Luis Borges pensaba que había «demasiados libros en el mundo». Decía eso porque quien lograba publicar un libro en la antigüedad era un genio. Desde Johannes Gutenberg (siglo XV), que inventó la imprenta, cualquier mortal publica un libro. ¡Qué decir de nuestros días de Internet! Hoy, hay demasiados autores. Y se notan los autores que escribieron más libros de los que leyeron. Tenía razón el sabio Salomón: «No hay fin de hacer muchos libros» (Ecl. 12:12).
La cuestión es que vivimos en un mundo con muchos libros y con fácil acceso a la información, pero no hay conocimiento de Dios. El conocimiento de Dios no es libresco. A Dios lo conocemos por su palabra y por la oración. La palabra de Dios es el alimento por el que la oración es nutrida y se hace fuerte. La palabra de Dios mediante el Espíritu Santo. Debemos amar la oración, porque la oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don de la Palabra.
La necesidad de adoración es universal. Todas las culturas adoran. Sin adoración nos sentimos miserables. Todos los seres humanos buscan adorar, pero no todos adoran como Dios espera ser adorado. El primer Mandamiento es claro: «No tendrá dioses ajenos delante de mí» (Éxo. 20:3). El estudio de la palabra de Dios mediante la oración nos pone en la verdadera adoración: conocer a Dios es adorarlo, y adorarlo es conocerlo.
Adoremos a Dios mediante el estudio de su palabra y la oración ferviente. Insistamos con la oración, pues la insistencia pone de manifiesto la fe. No dejes que muchas de las cosas que tengas que hacer te quiten este tiempo de adoración, porque todo lo que hayas hecho en el día, sin oración, no tendrá mucho sentido.
Oración: Señor, te adoro en mi oración y en la lectura de tu Palabra.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

