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Oración por ayuda divina

Lecturas devocionales para Adultos 2019

¡Oh Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas!

2 Crónicas 14:11

Asa, nieto de Roboam, quien a su vez fue hijo de Salomón, gobernó Judá durante 41 años (de 911 a 870 a.C.). Y el Registro Sagrado dice que «hizo lo bueno y lo recto ante los ojos de Jehová su Dios» […] y mandó a Judá que buscase a Jehová el Dios de sus padres, y pusiese por obra la ley y sus mandamientos (vers. 2-4).

Además de esa gran obra reformadora en materia religiosa, «edificó ciudades fortificadas en Judá», y hubo cierta paz en su tiempo (vers. 6). Pero no duradera. En menos de lo que hubiera deseado, Asa vio cómo se acecaban sobre el cielo de Judá nubes oscuras que prenunciaban una gran tormenta. Ahora, la amenaza venía de un tal Zera etíope, a quien lo respaldaba un enorme ejército con fuerzas libias, provenientes de Egipto, donde gobernaba una dinastía de ese pueblo (ver 2 Crón. 16:8).

Como hombres sabio, Asa puso primero sus tropas en orden, y luego cayó de rodillas y habló con Dios. Su oración son las palabras que debemos pronunciar cuando nos sobrepasan los problemas de la vida.

Al ejército de Asa lo sobrepasaban sus enemigos. Las fuezas de Judá eran la mitad de las de Zera (vers. 8, 9). El rey no necesitó mucho cerebro para convencerse de que no tenía poder. Por eso, oró: «¡Oh, Jehová, para ti no hay diferencia alguna en dar ayuda al poderoso o al que no tiene fuerzas!» (vers. 11). Es decir, Dios es más poderoso que el más poderoso; y pone en equilibrio la balanza del poder, dándole fuezas al más débil.

Si te enfrentas a una persona más poderosa que tú, ten la seguridad de que Dios es más poderoso que esa persona. Si enfrentas situaciones tan complicadas que no ves la salida, ten la seguridad de que para Dios siempre la hay.

Cuanto más humilde seas al evaluar tus fuerzas, más sabiamente pensarás en el poder de Dios. Y, cuanto más veas el poder de Dios a tu lado, más confianza tendrás. Para el mundo, la autosuficiencia es la virtud conquistadora.

Para Jesús, la desconfianza en uno mismo es la condición de toda victoria.

Oración: Señor, gracias porque en Jesús me das la victoria.