Acuérdate de mí, oh Dios, en orden a esto, y no borres mis misericordias que hice en la casa de mi Dios, y en su servicio.
Nehemías 13:14.
¿Quién dijo que para Dios tus obras no cuentan?
Muchas reformas religiosas dependen de la vitalidad de un solo hombre. y decaen cuando desaparece su influencia. Así ocurrió con la labor de Nehernias. Él trabajó durante doce años en Jerusalén, y luego regresó a la corte persa. No sabernos cuánto duró su ausencia de Palestina, pero fue lo suficiente como para que la mayor parte de su trabajo se desvaneciera. Cuando Nehemias volvió de Babilonia y vio la idolatría del pueblo hebreo, y la profanación del sábado, elevó la oración de nuestro texto.
Albert Camus, escritor francés, nos da una vislumbre, en su ensayo filosófico El mito de Sísifo, de cuán absurda puede ser la vida. Según el mito griego, los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Los griegos pensaban que no había castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.
Cuando Nehemías eleva su oración, ve que la pesada piedra que fue puesta en la cima cae nuevamente al lugar original. La evanescencia del trabajo de los grandes hombres de Dios es parte esencial de la tragedia humana. ¡Pero todo esfuerzo noble deja su huella para siempre!
Yo no sé cuál es la roca que has cargado hasta la cima, y que viste caer con impotencia. Puede que se haya caído tu matrimonio. O quizá la conducta de un hijo te deshonró, y en un instante ves que tu esfuerzo de toda una vida se desvaneció. Quizá tu vida se despeñó cuando tu médico te diagnosticó una enfermedad terminal. A veces, la vida parece absurda; pero si la miras con pesimismo, te tratará con indiferencia.
Puede que en tu vida no quede otra cosa que la buena obra que hiciste. Eso no es poco. ¡Tu obra deja una huella en otros! Dios te dice: «No te canses, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segarás, si no desmayas» (ver Gál. 6:9). Dios lo sabe todo; y en su venida, «pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras» (Rom. 2:6; NVI).
Oración: Señor, quiero que el mundo sea mejor después de mi paso por él.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2019
Las Oraciones más Poderosas de La Biblia – Ricardo Bentancur

