«Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y verdad es necesario que lo adoren.» Juan 4:24
ADORAR A DIOS CONLLEVA MUCHO MAS que asistir a la iglesia, diezmar, ofrendar u orar. Adorar es entregar todo lo que somos a nuestro Creador. La adoración en espíritu y verdad se enfoca en Cristo, y no en formalismos. Jesús le explico a la mujer samaritana que para adorar a Dios no era necesario visitar el templo de Jerusalen. Lo que Dios requiere es nuestra mente y corazón (ver Mateo 22: 37-38). Cuando adoramos en espíritu y verdad experimentamos la presencia de Dios dondequiera que estemos.
La verdadera adoración una vida entregada y obediencia a Dios. Cuando Pablo dice que presentemos nuestros cuerpos «como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios» (Romanos 12: 1), se esta hablando de adoración, de acércanos a Dios con humildad y sinceridad. Dios busca adoradores que sean conscientes de su pecado y de su culpabilidad, como el publicano que llego al templo y humildemente declaro: «Dios, se propicio a mi, pecador», y regreso a su casa justificado (Lucas 18: 13-14).
El pastor anglicano William Temple expreso en una ocasión: «La adoración es la sumisión de toda nuestra naturaleza a Dios. Es le avivamiento de nuestra conciencia por su santidad; el alimento de nuestra mente con su verdad; la purificación de la imaginación por su belleza; la apertura a nuestro corazón a su amor; la entrega de nuestra voluntad a su propósito».
Hoy, adoremos a Dios en espíritu y en verdad, y entreguemos por completo nuestro corazón a Cristo.
Lecturas Devocionales Para Adultos 2018
Fuentes de Vida – David Javier Pérez

