Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado.
Juan 11:41, 42.
El llanto de Jesús no fue comprendido por los que estaban a su lado. Lo reprocharon por haber sanado ciegos y no sanar a Lázaro (Juan 11:37). Ciegos eran los que decían estas cosas de Jesús. Jamás tires las perlas de tus lágrimas a los cerdos.
Por otra parte, el cristianismo no es falso estoicismo, que proclama que está mal llorar cuando se sufre. Llora todo lo que necesites llorar (Luc. 23:28). Pero el dolor tiene un límite: la fe en el Hijo de Dios, el gran Consolador.
Marta le dice a Jesús: “Sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará” (Juan 11:22). Entonces, Jesús, con serena confianza en sí mismo, le responde: “Tu hermano resucitará” (vers. 23). Marta pensó que Lázaro resucitaría en el día del Juicio Final (vers. 24). Pensó en Jesús como un buen hombre cuyas oraciones llegaban al cielo. Pero la respuesta segura de Jesús expresaba que la voluntad del Hijo es la del Padre, y que el poder del Padre es también el del Hijo. La naturaleza del Hijo de Dios es diferente de la de cualquier mortal que pide y espera. En Jesús convergen oración y respuesta, porque la obra del Hijo es igual a la del Padre. Ambas voluntades coinciden absolutamente. La omnipotencia del Padre también es la de Jesús. Por eso, agradece a Dios antes de obrar el milagro (vers. 41). Jesús dijo de sí: “Yo soy la resurrección y la vida» (vers. 25).
Finalmente, la resurrección de Lázaro se convierte en una profecía y una parábola. Es una profecía porque nos dice por anticipado que Jesús tiene poder para darte vida aquí y ahora mediante su Palabra. ¡Dichosa esperanza! ¡Cristo puede levantarnos del polvo aquí y ahora, o en el día postrero ! Pero ademas es una parábola, porque así como Cristo fue la vida de Lazaro, en un sentido profundo y real, y no meramente metafórico y místico, ¡él es la vida de todo espíritu que realmente vive!
Oración: Gracias, Señor, porque tienes poder sobre la muerte.

