Escasos meses tenía aquel pequeño niño, era varón una gran dicha para la familia que lo había recibido con mucho amor, pero ese vínculo de amor vendría a ser destrozado por una simple ley impuesta en el país donde aquella humilde familia se encontraba como inmigrantes. La ley promulgada expresaba que todo recién nacido específicamente varón tendría que ser muerto, sólo las niñas podrían quedar con vida.
Los medios que ocupó aquella familia para ocultar aquel bello niño de la muerte fueron incontables, pero llegó el momento que ya no se pudo tener en secreto la existencia del niño, lo cual movió a aquella madre a ir a tirarlo al río en una cesta. El plan de Dios iba caminando perfectamente a pesar que el panorama para aquella familia era desalentador, la corriente del río llevó aquella cesta con el bebé abordó justamente dónde se encontraba la hija del faraón ella inmediatamente ordenó a sus sirvientas a sacarlo y lo adoptó como suyo y lo vio como un regalo de los dioses según su creencia.
El sueño de Dios se cumplía exactamente en la vida de aquel pequeño niño descrito el cual su nombre es Moisés. Poco a poco se cumpliría la esperanza de su nación que él llegaría hacer el libertador de Israel y así fue todo se cumplió perfectamente como Dios lo había dispuesto.
“Pero el Señor siguió diciendo: Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse de sus capataces, y conozco bien sus penurias. Así que he descendido para librarlos del poder de los egipcios y sacarlos de ese país, para llevarlos a una tierra buena y espaciosa, tierra donde abunda leche y miel…”
Éxodo 3:7-8 (NVI)
En el plan de Dios estaba usar la vida de Moisés para que sus propósitos de libertad a su pueblo se llevarán a cabo y así fue.
Ahora si nosotros comenzamos a ver el recorrido de nuestras vidas si en realidad Dios está cumpliendo su sueño en nosotros, es de saber que todos hemos sido creados con un propósito, y nadie puede negar eso porque al igual como un árbol nace y crece el propósito con el cual Dios lo ha creado es para que dé sus frutos de la misma manera cada uno de nosotros hemos sido creados para que el sueño de Dios se cumpla en nuestras vidas, pueda ser que tu digas yo solo he sido creado para: nacer, crecer, reproducir y morir, en realidad no es así si Dios permitió que tu llegaras a este punto de tu vida es porque el tiene un sueño en ti que se tiene que cumplir y hasta que no se cumpla no hemos de partir de esta tierra.
Pueda ser que desconozcan el sueño de Dios en nuestras vidas y no sabemos cual será, pero son innumerables las áreas que Dios pueda hacer cumplir su sueño en ti. Solo resta decir que cuando llegue ese sueño y Dios te llame retomemos el ejemplo bíblico de Moisés y le digamos: “Aquí me tienes” Éxodo 3:4 (NVI).
Sigue el sueño de Dios en ti.
Señor, sabemos que tu tienes el control de nuestras vidas. Ayúdanos a que los sueños que tu tienes para con nosotros se puedan cumplir. Guíanos en todo momento. Amén.
Por Reflexiones Matutinas

