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Oración por santificación – 1

Lecturas devocionales para Adultos 2019

Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Juan 17:17

Es maravilloso saber que Jesús ora por ti y por mí. Oró por nuestra seguridad espiritual (Juan 17:11, 12), oró por nuestra unidad espiritual (vers. 11), oró por nuestro gozo en la salvación (vers. 13), oró por nuestra protección en el mundo (vers. 14-16). Ahora, Jesús ora por nuestra santidad. Ora por nuestra pureza, para que perseveremos en la actitud de vivir separados del pecado.

Santificar significa separar para un uso sagrado”. Somos bendecidos al haber sido escogidos por Dios desde “antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él” (Efe. 1:4). Tú y yo hemos sido “separados” por Jesús para que vivamos eternamente con él. ¡Es bueno recordarlo, especialmente en la hora de la prueba! “Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido […] sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría” (1 Ped. 4:12, 13).

La santificación es un viaje en este mundo tomados de la mano de Jesús. Él ora para que Dios “nos guarde” del mal (Juan 17:15), para que no nos soltemos de la mano de Cristo mientras caminamos por la senda angosta y escarpada que conduce al cielo (Mat. 7:13, 14). Jesús sabía que la vida del creyente no es un lecho de rosas. Por eso, a la vez que le ruega al Padre que nos proteja, le pide que nos santifique.

Tú y yo tenemos tres enemigos: la vanidad del mundo, el mal y nuestra propia carne. Los tres están contemplados en la oración de Jesús. Cuando rogó al Padre que no nos quitara del mundo sino que nos guardara del mal, estaba pensando tanto en la mundanalidad, en los peligros del mundo, como en el príncipe de este mundo. Ahora, Jesús ora para que obtengamos la victoria sobre la carne, que “es débil” (Mar. 14:38).

La santificación es la obra del Padre en nuestros corazones, pero abrirle cada día el corazón a Dios es nuestra tarea: “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil» (Mat. 26:41).

¡Quien permanece en Dios no peca (1 Juan 3:6)!

Oración: Señor, santifícame en tu Palabra.