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Oración por los pastores

Lecturas devocionales para Adultos 2019

Pero os ruego, hermanos, por nuestro Señor Jesucristo y por el amor del Espíritu, que me ayudéis orando por mí a Dios.

Romanos 15:30.

Nuestro texto de Romanos 15:30 constituye uno de los llamamientos a la oración más solemnes y serios en favor de un pastor en toda la Biblia. Pablo reconoció que enfrentaba peligros y que pasaba por un momento crítico de su ministerio. Estaba rodeado de enemigos. El apóstol tenía amplios motivos para pedir las oraciones de los hermanos. Los eventos que siguieron así lo demostraron. Aquí, pues, Pablo pidió oración “por nuestro Señor Jesucristo”. El era consciente de que todo lo que le sucediera estaría bajo el control de su Señor. Pidió a los creyentes en Roma y en Jerusalén que lo ayudaran con sus oraciones. Jesús es el Intercesor por cuyo medio llegas al Padre.

Luego dice “por el amor del Espíritu”. El amor es el fruto del Espíritu que nos une no solo a Dios sino también a nuestros hermanos de fe (Gál. 5:22,23).

A continuación, Pablo suplica: “que me ayudéis” (Rom. 15:30). El término griego traducido como ayudar es sunagónízomai, que significa “agonizar junto a mí”. Las palabras “por m í” indican que Pablo estaba pidiendo oración por su protección personal, “para que sea librado de los rebeldes que están en Judea” (vers. 31).

Esta es la clase de oración que tú y yo necesitamos en este momento crítico de la historia. ¡Que la iglesia de Cristo eleve esta oración!

La oración, para el apóstol, era una verdadera e intensa lucha. No era un rezo mecánico. No era una tarea que podía hacerse liviana y apresuradamente. Era una obra que había que hacer con pasión, constancia, energía, paciencia, amor. En su hora crítica, Pablo se aferró a Dios y al amor de sus hermanos.

Las oraciones de los fieles fueron respondidas. La iglesia en Jerusalén recibió la ofrenda (vers. 31, 32), y Pablo fue “recreado”; es decir, alcanzó el reposo, la paz, al final de sus días. Por eso, dijo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia” (2 Tim. 4:7, 8).

¡Preciosa oración, que me une con pasión a mis hermanos en la fe!

Oración: Señor, ruego por la fe de mis hermanos y mis pastores.