“Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios»
(Mateo 5:8).
Los judíos no conocieron los baños públicos hasta los tiempos de los griegos y de los romanos.
En la Biblia, la palabra baño no distingue entre higienizarse una parte o todo el cuerpo. El mayor número de referencias al baño se relaciona con los lavados ceremoniales que realizaban los sacerdotes o levitas. También se cita esta palabra en las siguientes historias: cuando la hija de Faraón se estaba bañando en el Nilo y encontró al bebé Moisés. Cuando los sacerdotes egipcios se bañaban 4 veces por día. Cuando Eliseo le pidió a Naamán que se sumergiera 7 veces en el río Jordán como evidencia de su fe en el poder de Dios para sanarlo; y por la misma razón, Jesús le dijo al ciego que se lavara en el estanque de Siloé.
Bañarse todos los días es muy bueno para nuestra salud. También tener limpia nuestra mente y nuestro corazón nos ayuda a estar más cerca de Dios. Eso se logra cuidando lo que vemos, lo que escuchamos, lo que leemos. Pídele a Dios que te ayude a mantener limpia tu mente. La Biblia dice: “Dichosos los de corazón limpio, porque verán a Dios» (Mateo 5:8).
Desafío: Escribe 10 beneficios de ser un niño limpio. Pega esa lista en el espejo de tu baño para recordarlo. Dibuja aquí una ducha con mucha potencia de agua.
Lee más en la Biblia, [Génesis 18:4]; [Éxodo 2:5]; [2 Reyes 5:10, 14]; [Juan 9:7].

