“El buen juicio redunda en aprecio, pero el camino del infiel no cambia”
(Proverbios 13:15).
Las parteras eran mujeres que ayudaban en el nacimiento de un niño. Las nodrizas eran mujeres que criaban a los niños desde bebés hasta su madurez.
En la antigüedad, las familias que tenían dinero o que pertenecían a la realeza tenían una mujer empleada o nodriza para dar el pecho a los bebés.
Así ocurrió en la familia de Betuel. La niña Rebeca fue criada por una nodriza. Cuando se iba a casar, sus padres permitieron que su empleada, que la había cuidado siempre, la acompañara hasta la tierra donde iba a vivir con su futuro esposo, Isaac. La nodriza se llamaba Débora y vivió muchos años más porque tuvo el privilegio de conocer a los hijos de Rebeca y luego de Raquel.
Estas mujeres se merecen nuestro respeto y admiración. Si tienes a una persona que te ha cuidado en tu niñez, dile cuánto la aprecias, ella se pondrá muy contenta. La Biblia dice: “El buen juicio redunda en aprecio, pero el camino del infiel no cambia” (Proverbios 13:15).
Desafío: Haz una tarjetita de agradecimiento para la persona que te ha criado. Usa palabras dulces y llenas de amor. Dibuja una cunita para recordar esta enseñanza.
Lee más en la Biblia, [Génesis 24:59]; [Génesis 35:8].

