Categories

Archivos

«Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado» – Alfred Lord Tennyson

Matutina de Adolescentes

«Sabrás que tu hogar está seguro; cuando revises tus posesiones, no te faltará nada»

Job 5:24, NTV

Sabes que es de mañana cuando escuchas el canto de las aves, los regadores abiertos y a uno de tus padres gritando: «¿Alguien vio mis llaves del auto?»

Perder las llaves del auto es una de las principales cosas que hacen los adultos, además de darte dinero y quejarse de tus modales en la mesa. Una vez perdí mis llaves por una semana. Otra vez, llegué tarde al trabajo porque mi hijo de doce años pensó que sería divertido pegar mis llaves en el cielorraso.

He perdido muchas cosas, incluyendo medias, tiradores y todos los apuntes del segundo año del secundario. Pero esto de mis llaves está comenzando a cansarme. Ahora me imagino que alguien está diciendo: «¿Por qué no dejas tus llaves en el mismo lugar todas las veces?» Bueno, quizá las dejo en el mismo lugar. Solo que no me acuerdo cuál es ese lugar.

Lo bueno de perder las llaves es que puede reavivar tu vida de oración. Casi me sorprende que el Padrenuestro no haga lugar entre «Danos el pan nuestro de cada día» y «perdona nuestras deudas», para colocar algo así como «ayúdanos a encontrar nuestras llaves antes de llegar tarde a la escuela».

La gente pierde cosas. Esta es la razón principal por la que Dios no nos dio partes del cuerpo desmontables. Si no, imagínate:

-Ey, mamá. ¿Viste mi oreja?

-Fíjate en el filtro de la pileta, querido.

Cada sentimiento negativo que se me ocurre está relacionado con la pérdida. Nos duele perder, o nos da miedo perder, o nos enojamos cuando perdemos, o lloramos.

Pero Jesús nos habla de un lugar donde no habrá más lágrimas. Eso quiere decir que no habrá más muerte, que es el peor tipo de pérdida. De hecho, muchos que hemos amado y perdido nos serán devueltos con gozo. Esa es la llave de la esperanza que nadie puede darse el lujo de perder.