«¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te abandonen! Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio. Escríbelas en lo profundo de tu corazón»
Proverbios. 3:3, NTV
John Hobhouse podía ver que su amigo estaba desconsolado por la pérdida de su perro. El gran perro Terranova peludo había contraído rabia, y el amigo había cuidado bondadosamente del perro sin temor a contraer la enfermedad él mismo. John escribió este poema para reconocer los sentimientos de su amigo por su mascota:
«Cerca de este lugar están depositados los restos de uno que poseía gran belleza sin vanidad, fuerza sin insolencia, coraje sin ferocidad, y todas las virtudes del hombre sin sus vicios. Esta alabanza, que sería adulación sin sentido si describiera cenizas humanas, es solo un justo tributo a la memoria de Boatswain, un perro».
Incluso si prefieres a los gatos, tienes que admitir que los perros tienen un montón de buenas cualidades. Conozco uno que llevó a una familia a la iglesia.
Honey era una perra mestiza de color… digamos, miel. Cuando el clima estaba cálido, ella caminaba con sus dueños hasta la ruta. Y en una de esas caminatas, conoció a Fred, un Basset Hound. A Honey le gustaba el viejo Fred y la manera graciosa en que caminaba con sus patas cortas. Cada vez que lo veía, paraba para sociabilizar un poco. Por supuesto, los dueños de Honey y Fred también aprovechaban la oportunidad para conversar.
Un verano, el dueño de Honey les preguntó si alguno de los niños de la casa de Fred quería asistir a la colonia bíblica de vacaciones. Los dueños de Fred aceptaron la invitación. Fueron a la iglesia y, al finalizar la semana de la colonia, se sintieron completamente a gusto. Así que se quedaron y se bautizaron.
Sería bueno copiar algunas de las cualidades admirables de los perros. Deberíamos ser amigables y leales. Pero no intentes ladrarle al cartero. Eso sería extraño.

