«Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas»
Mateo 6:33
El arquitecto Rafael Viñoly estaba a punto de dejar su marca en la gran a ciudad de Londres. El rascacielos que había diseñado era impresionante porque el frente del edificio se curvaba hacia arriba de forma tal que los pisos de arriba sobresalían un poco de los de abajo. Pero entonces, sucedió algo inesperado.
El dueño de un automóvil de lujo Jaguar XI que había estacionado cerca del edificio descubrió que su espejo retrovisor se había derretido. Otro conductor volvió a su auto y descubrió el tablero derretido. Un peluquero que tenía su negocio enfrente notó que salía humo de su alfombrita de bienvenida. Se había quemado un hueco en la goma.
El diseño cóncavo del edificio estaba reflejando el sol de la tarde y lo enfocaba en un rayo poderoso. Un periodista descubrió que podía freír un huevo con el poder solar que salía del rascacielos.
Este fenómeno sucedía solo por un par de semanas en el verano, pero requirió la instalación de parasoles en el frente del edificio.
El Jaguar derretido es un recordatorio del poder del foco en nuestra vida. Es realmente asombroso lo que puedes lograr cuando concentras tu atención y energía en una cosa. ¿Recuerdas cuánto aprendiste de niño cuando estabas obsesionado con los dinosaurios o los libros de superhéroes?
Por supuesto, hay que reconocer que es difícil mantenerse enfocado cuando estás distraído por las redes sociales, los videojuegos y las oportunidades de compra.
Quizá quieras separar algún tiempo cada día para apagar las distracciones y concentrarte en la devoción, en los estudios o en crear algo hermoso. Concentrarte un poco podría encender un fuego en el lugar perfecto.

