«El ángel del Señor protege y salva a los que honran al Señor».
Salmo 34:7
-En los Salmos encontramos hermosas promesas -comentó el papá-, como en el texto de este día, el Salmo 34: tenemos la seguridad de que nuestro ángel guardián estará con nosotros, siempre y cuando andemos en los caminos del Señor.
Es una promesa que ustedes ya conocen y es bueno que la repitan constantemente, porque así les recordará cómo deben actuar. El Salmo 34 nos habla de la bondad de Dios para con nosotros y fue escrito por David cuando salió huyendo del rey Saúl, y en la tierra de los filisteos se hizo pasar por loco delante del rey Abimelec.
-Pobre David, fue con los filisteos y podían haberle hecho daño -balbuceo Mateo.
-Es muy riesgoso pasarse al lado del enemigo para buscar protección -continuó el papá-, por eso él mismo reconoció y alabó a Dios por su cuidado. Como David era amante de la naturaleza y disfrutó los años que pasó en ella, escribió varios salmos que describen el poder creador de Dios, como el Salmo 19: «El cielo proclama la gloria de Dios».
Posteriormente, David se preocupaba por su vejez, pues observaba a las personas de mayor edad y se daba cuenta de que los rasgos negativos del carácter se les habían acentuado, y por eso pedía a Dios que en su vejez no lo abandonara.
El Salmo 71, en su versículo 18, dice: «Dios mío, no me abandones aun cuando ya esté yo viejo y canoso, pues aún tengo que hablar de tu gran poder a esta generación y a las futuras». La vida se va muy rápido, ustedes, Susana y Mateo, son menores todavía, pero deben orar para que en cada etapa, Dios los acompañe y los guarde.
Tu oración:
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¿Sabías qué?
El Salmo 117 es el capítulo más corto de la Biblia.

