Categories

Archivos

“Ningún acto de bondad, por pequeño que sea, es en vano». – Esopo

Matutina de Adolescentes

«Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús»

Romanos. 15:5

Era un día caluroso, y Carrie, Claire y Ken estaban esperando en la fila de a gente más larga que habían visto alguna vez. Estaban en un tour en Tierra Santa, y esta era la fila para entrar al Domo de la Roca, donde una vez había estado el Templo de Salomón. Parecía que todos los demás turistas de Jerusalén también querían visitar este sitio sagrado en ese momento. Y algunos eran un poco insistentes.

Ken vio que una mujer se acercaba caminando hasta donde ellos estaban, como si estuviera tratando de leer un cartel en la pared. Y entonces, se metió en la fila entre Ken y las muchachas.

Esto molestó a Ken. Cuanto más pensaba en ello, más se enojaba. Quería demandar que fuera al final de la fila. Pero era un muchacho delgado y nunca nadie le prestaba atención. Así que pensó en maneras de hacerla sentir mal por lo que había hecho.

Podía decir: «En nuestro país nunca nos metemos en las filas», lo cual no era cierto, pero podría hacerla sentir culpable. Quizá podía citar un texto bíblico en voz alta, como «Bienaventurados los que esperan». Eso podría hacerla retroceder avergonzada del lugar que no le correspondía en la fila.

Carrie y Claire también vieron a la mujer que apareció de repente en la fila. Pero, en lugar de estar enojadas, se preocuparon. Vieron que ella tenía los brazos y las piernas descubiertas, lo cual estaba prohibido en el Monte del Templo. Tratando de ayudarla, Carrie le dijo que tendría que cubrirse. «No me gustaría que esperaras en esta fila tan larga para que no te permitan entrar».

Pero la mujer no entendía inglés. Claire sabía un poco de español, y junto con algunos gestos, pudo hacerse entender. La mujer le agradeció a Claire y se fue para ponerse una vestimenta más modesta. ¡Ya no estaba en un lugar de la fila que no le correspondía!

Al final, Ken no había arreglado el problema enojándose. Carrie y Claire le habían mostrado que, a menudo, un poquito de amabilidad puede resultar en que las cosas cambien para bien (y no solo el tuyo, sino también el bien de los demás).