Categories

Archivos

“Que la esposa haga que el esposo se sienta feliz de regresar a su casa, y que él haga que ella se sienta triste de verlo partir». – Martín Lutero

Matutina de Adolescentes

«Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras este dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre»

Génesis. 2:21, 22

Martín Lutero, el líder alemán de la Reforma Protestante, había sido un solterón toda su vida. No es que tuviese nada en contra del matrimonio. De hecho, predicó contra la tradición de la Iglesia Católica de prohibir que tanto las monjas como los sacerdotes se casaran. Podía ver en la Biblia que Dios quiere que los hombres y las mujeres se unan.

Entre quienes leían los escritos de Lutero había un grupo de monjas de un monasterio cercano en Alemania. Convencidas de que él tenía razón sobre el matrimonio, le pidieron ayuda para escapar de su solitaria existencia. Era mucho pedir, ya que la pena por ayudar a una monja a escapar de su claustro era la muerte.

Sin embargo, Lutero lo logró. Conspiró con un mercader de comida que visitaba el monasterio y escondió a las monjas en barriles de pescado vacíos que sacó de su vagón. Cuando las monjas habían terminado su viaje oloroso a la libertad, Lutero les encontró lugares adonde quedarse y hasta las ayudó para arreglarles matrimonios.

Una de las mujeres era un caso difícil. Los compromisos de Katharina von Bora nunca parecían funcionar. Un poco molesta por cómo iban las cosas, declaro que ya no consideraría casarse con nadie a menos que fuera Lutero o su amigo Nikolaus von Amsdorf.

Nikolaus no aceptó el ofrecimiento, pero Lutero lo pensó… Y decidió que casarse con Katharina «agradaría a su padre, encolerizaría al Papa, haría que los ángeles rieran y que los demonios lloraran».

El matrimonio terminó lleno de amor e hijos, y Katharina fue un gran apoyo para Lutero en su obra.

¿Alguna vez pensaste que tu futuro cónyuge está allí afuera, en algún lugar? Quizás en la misma ciudad, o a miles de kilómetros. Me pregunto si Dios tiene un plan para juntarlos tan elaborado como el plan que tenía para Lutero. ¿Quién sabe? La próxima vez que veas un barril de pescado, quizá quieras verificar si hay alguien adentro.