Mujeres
Pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová, nuestro Dios, nos quebrantó, por cuanto no le buscamos
El rey preguntó a la mujer y ella se lo contó. Entonces el rey le ordenó a un oficial: «Haz
¿Para qué vas a verlo hoy? No es luna nueva ni día de reposo -dijo él. -Quédate tranquilo -respondió ella.
Sé que no hay para el hombre cosa mejor que alegrarse y hacer bien en su vida, y también que
Sucedió, pues, que al caer la tarde, antes del sábado, ordené que se cerraran las puertas de Jerusalén, y que
Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor. Efesios 5: 22 A lo largo de toda la


