El fuego del altar debe estar encendido siempre. No debe apagarse nunca. Levítico 6: 13 ¿Un fuego que debía arder
Procuren estar en paz con todos y llevar una vida santa; pues sin la santidad, nadie podrá ver al Señor.
Entonces el Señor se volvió y miró a Pedro, y Pedro se acordó de que el Señor le había dicho:
Mira, en vez de amargura, ahora tengo paz. Tú has preservado mi vida de la fosa destructora, porque has perdonado
El honrar al Señor instruye en la sabiduría; para recibir honores, primero hay que ser humilde. Proverbios 15: 33 En
En mi angustia clamé a ti, Señor, y tú me respondiste. Desde las profundidades de la muerte clamé a ti,


