El hombre bueno, del buen tesoro, del corazón, saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro, saca malas
Lo mismo pasa con la lengua; es una parte muy pequeña del cuerpo, pero es capaz de grandes cosas. ¡Qué
Señor, ¿quién puede residir en tu santuario?, ¿quién puede habitar en tu santo monte? el que cumple sus promesas,




