“En medio de su gran sufrimiento, Jesús oraba aún más intensamente, y el sudor le caía a tierra como grandes
Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lagrimas al que le
Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a



