«En paz me acostaré y asimismo dormiré, porque solo tú, Jehová, me haces vivir confiado» Salmos 4:8 El cuarto síntoma
«Mami, cuando lleguemos a casa, ¿qué haremos después de comer?», me preguntaba siempre mi hijo. Quería saberlo todo con anticipación
«No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino» Lucas 12:32 Una vez más, Jesús
«¿Diste tú al caballo la fuerza? ¿Vestiste tú su cuello de crines ondulantes? ¿Le intimidarás tú como a langosta? El
«Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno» Efesios
«Los que pasaban lo insultaban meneando la cabeza y diciendo: “Tú, el que derribas el templo y en tres días



