«Sólo él puede librarte de trampas ocultas y plagas mortales” (Salmo 91:3). Son aquellas frutas que tienen mucha carne o
«He aquí que, como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de
Los ojos de todos esperan en ti, y tú les das su comida a su tiempo. Salmo 145:15. ¿Has visto
«Confiar en un traidor en momentos de angustia es como andar con una pierna rota o comer con un diente
“Señor, tú escuchas la oración de los humildes, tú los animas y los atiendes” (Salmo 10:17). Los deportistas no nacen
“¡Mi Rey! ¡Mi Dios! Tú diste las victorias a tu pueblo» (Salmo 44:4). La regla de las tres erres de



