Con apenas cinco años allí estaba, de rodillas, suplicándole a su madre que no la castigara, que le diera una
Un matrimonio salvadoreño muy trabajador se encontró en una ocasión sin nada que dar de comer a sus hijos. Habían
«Danos hoy el pan que necesitamos» Mateo 6:11 -¡Pero qué pan tan bueno, mama! i Muchas gracias! -dijo Miguel. -Hijo,
Dios nos pone a prueba para conocer de qué está hecho el amor que le profesamos cuando afirmamos ser cristianas.
Esther era una mujer a la que Dios había contestado muchas oraciones en el pasado. Aquella mañana, oraba una vez más,
«¡Hizo llover sobre su pueblo el maná, trigo del cielo, para que comieran!». Salmo 78:24 —¡Pobre Moisés! —inició el culto




